Darle la vuelta
Nunca nos imaginamos, que sonaran agradecidos aplausos, desde los balcones, ni que nuestros balcones fueran escape de confinamiento. Nunca nos imaginamos leer, oír, contar listas de números. Números que son enfermos, ingresos, UCI y muertos. Nunca imaginamos ver ventanas llenas y calles vacías. Al abrir la puerta de casa, nuestra normalidad se volvió relativa. Nuestra boca se volvió cautiva de la mascarilla. No suenan igual nuestras palabras, no dicen nada nuestras sonrisas y el miedo campa a sus anchas por las esquinas. Hay quien dice que todo es mentira… Yo prefiero pensar, que ante la adversidad, depende de nosotros darle la vuelta, para que no asuste tanto, Para que el corazón no se infecte de pena.