Los poetas se mueren de hambre
Los poetas se mueren de hambre.
Pellizcos de avispas,
oscuras y vacías tripas.
El más insólito enjambre.
Famélicos poetas, ante el inhóspito y frío folio en blanco.
Aventureros buscadores de palabras
que intentan saciar el alma.
Con una rima, aunque no sea brillante.
Aunque sea una rima barata.
Una palabra.
Bienvenida será la primera palabra
si viene para que las demás le sigan.
Para que todas construyan.
Para que un todo, juntas, digan.
Los poetas se mueren de hambre.
Se alimentan de versos
que son migajas del alma.
Que a veces saben a todo,
Que a veces saben a nada.
Sugerente la imagen del folio en blanco esperando mientras tu alma de mirador mira por entre los recovecos para que surja, siempre cuando ella quiere, la poesía. Qué paradoja, un poema tan lleno de vacío. Gracias por tu visión de la vida. Gracias por crear la luz, los demás solo somos capaces de verla.
ResponderEliminarQue palabras tan hermosas, yo sólo puedo darte las gracias por leerme
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